Madrugar con la noticia que es tu último día, que por más que corras, el cuento no tiene un final feliz, que necesitar de otro siempre va a ser una carencia, que no existe lo que se anhela, que no se anhela sin antes imaginarlo, que imaginarlo es escapar, que escapar es afirmar que no sos feliz.Y cómo quiere uno ser feliz, si madruga con una mala noticia.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Stop



  

  El mundo se detuvo. Yo continuaba mi trayectoria por inercia como todo lo que no estaba aferrado al suelo. Me creí empujado, volaba por el espacio sin tiempo. Me sentía más pesado que de costumbre y más lerdo.  El viento se enredó a sí mismo, los mares todo lo inundaron. El magma vio luz por las montañas mientras los árboles se deshojaban torcidos, crecían torcidos y morían torcidos. Cada noche duró seis meses, y más también.
  Salvo por los astros yo era feliz, porque en esa carrera contra la persistencia de la quietud, eran ellos quienes me arrestaban.
  Todos los temores se arrinconaron al este. Despedimos al magnetismo y nos reconciliamos con la locura. Asfixiado por la perplejidad comencé a correr como pude, surfeando espinas del inmóvil globo. La incertidumbre, total eclipse, fue entera.
  Rojo. Ya no se mentía. Azul. Flujo de verdades. Anaranjado. Creer que todo era un falso despertar.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Las Cuatro Estaciones


Baño

Manuel y Leo están besándose en el baño detrás de la cortina. Nadie sabe lo de ellos. Abre la puerta Nico y silbando se dispone a mear: levanta la tapa del inodoro, se desprende el cinto, baja sus pantalones y calzones, y finalmente se sienta y mea. El hombre que orinaba sentado. Manuel y Leo no saben si reírse o entrar en shock. Todos tienen secretos.

Cocina

Esteban y Lucas preparan fernet. Lucas avisa de antemano que le anda con ganas a La Gringa y pidiendo opinión, mira a Esteban. Calla, reflexiona y omite su juicio -obstinación. No hay chances, hay alcohol. Muy arriesgado pero la suerte existe.- Esteban y Lucas saben: todos tienen secretos.

Patio                   

Se quema el joint, se va. Y ahí está la mierda consumiendo a la mierda. Le derriten un helado en la nariz, cálido. Se eleva, se siente lívido y es rojo fuego. Todos tienen secretos.

Living

Música. Hay gritos y ceniceros seduciendo a los vasos pinchados. Un joven serio conversa con su amigo, más bien chismean hablándose de oreja a oreja. Parecen estar criticando a todos los allí presentes, burlándose y se reconfortan a pesar de no creer que alguien los esté viendo y tomando testimonio memorioso del acto chato y chusma. Pobre de ellos.

Living (más allá)

Hay una nena triste neurótica empalideciendo ansiosa que se contamina con su propio humo, una lástima. Alguien canta que es un gárgola que no le teme a la oscuridad, pero todos sabemos que un kilo de harina cuatro ceros es más útil.

Chiste en voz baja causa furor… y a una señorita se le escapó un pedo. Todos tenemos secretos.

martes, 28 de agosto de 2012

Calle

Te recuerdo O´Higgins,
la calle mojada,
meceándote en la baranda
del paso nivel.

Tu silueta torcida,
las vías cercanas,
inundada (en) la esquina
donde está el café.

Adornan tus veredas
clubes, correos,
instrumentos, tiendas,
burdeles, paseos.

Tu vida es larga
salvo los domingos,
comisarias y hospitales
no entienden de ritmos.

Tu vida es larga.
No morís en la avenida.
Desmigajado el comercio
quedas habitada,en mí.

lunes, 13 de agosto de 2012

Full HD


 Soy el temor, lo siento como arena tibia en el rostro.
 Entonces empuño la espada para herir y aprieto la pluma para mentir. Me lanzo enfurecido quebrando mis dientes hacia lo turbio. La pantera permanece en la sombra respirando suave, negra, hermosa. La niña agita, la niña lesbiana y boba ruge, pobre, extasiada mientras me decido a atravesar su torso. La niña regurgita excremento y luego un fluido turquesa para terminar el cuclillas convulsionando. Yo soy la espada y soy la pluma. La pantera ríe y salta, estira sus patas golpeándome fuerte en la sien. Caigo. Continúa riendo. Sus ojos inyectados en una rabia mágica explotan y atacan a la niña desvaída  que se entrega al placer de golpes y moleduras, eyacula. La pantera llora empapada de años mares pop preparándose para aniquilar a la niña profana que viene hacia mí, desnuda, plena y pura, inocente y deforme: a veces ciega, ahora tonta; y ya mis manos lenguas quieren ser. Me tienta y lo sabe. Si tan solo una vez y última… la deseo y su boca emana turquesa. Se acerca más. Calor. Mi nariz es su pezón, creo. Algo falla y tuerce el cielo. La desesperación se contrae en mi espíritu y la espada penetra su vientre. Grita muriendo de placer y de dolor. Rápidamente salta la pantera para comerme cuando mi pluma azota en una arteria; la fiera salvaje ríe y agoniza. Vencí, he ganado aunque nada pasa. Increíble. Ellos deciden levantarse y continuar peleando mutuamente ignorándome. Siempre me ignoraron, caigo en la desilusión de que no existo, que no me reconocen como contrincante. Yo solo no soy nadie. Me diluyo. Me arrastro como serpiente en el polvo. Me hundo. Contemplo como la fiera y la niña se lastiman y gozan; cada golpe, cada paliza propiciada es digna de emoción. Huelo la saliva de las mordeduras. Resigno el tiempo en mero soporte.

domingo, 29 de julio de 2012

Ensayo, prueba y error


Es un pájaro, es un avión. No, es un OVNI. Un OVNI no significa: primero, que esté piloteado o comandado por alguien; segundo, no es necesario que sea un objeto extra-terrestre; y tercero o último primordial, por qué habría de pensar una conspiración que amenaza a la especie humana para esclavizarla y extirparle sus órganos en raptos lumínicos con despertares amnésicos. Nadie sabe con certeza, mas se pueden imaginar los chiches que hicieron de la Guerra Fría una guerra divertida a control remoto y con navecillas en bases secretas soviéticas. En el chinchudo de los casos estaríamos frente a la presencia de una especie explotada por comics y películas de science fiction. Sus transportes serían de tecnología diferente a la nuestra, no necesariamente superior si tenemos en cuenta que provienen de otro planeta con una naturaleza propia. Entonces: ¿Qué hace  a los extra-terrestres que sean (extra-terrestres)? Sigamos esta línea de pensamiento: les gusta viajar y conocer lugares nuevos, a los humanos también. Les encanta explorar el cosmos y gozar sensorialmente del paisaje que ello ofrece, a los humanos en parte también pero no tienen los medios necesarios. Entonces: ¿Qué hace  a los extra-terrestres que sean (extra-terrestres)? La casualidad, es decir, estos sujetos no son propietarios de sus naves sino que las alquilan ¿Por qué? Porque no tienen dinero, bienes o inteligencia suficiente para comprar, elaborar o permutarlas.
 Concurren a visitarnos porque les agrada apreciar este mundo. Al estar de vacaciones hacen turismo y, como cobraron el aguinaldo, alquilan un vehículo intergaláctico que permite concluir el paseo no sin antes cargar a la hembra, a los neonatos y la mascota; y para quedar bien, cargan al abuelo que pesca nubes en la ionósfera.
 Por lo visto, serían individuos inmersos en un espacio capitaliáctico devenido del descubrimiento de una estrella que, dormida en fa sostenido, se escondía un trozo más para allá del gran negro misterio pecoso.

domingo, 13 de mayo de 2012

Cuerdas




 Somos cuerdas, no es ninguna novedad, fuimos cuerdas desde siempre. Cuerdas con piernas vibrando a un determinado pulso, a esa frecuencia que al pegarnos el viento de frente nos sacude y en efecto sonamos y resonamos entre nosotros interpretando sinfonías inexistentes en las avenidas, haciendo eco en algún callejón. La música es nosotros corriendo para alcanzar el colectivo, discutiendo en los espejos de las galerías. Cuántas veces hemos sido lira, harpa, contrabajo y violín sin darnos cuenta. La brisa, la nieve y la lluvia son arcos que apenas acarician lo tibio de nuestro cabello, lo húmedo, lo nuestro.
 Soy melodía, soy silencio. Hay armonía pero no existe salvo para un árbol espectador, salvo para el pájaro oyéndonos en fatiga sin batuta, sin pentagrama y sin  ritmo.

jueves, 8 de marzo de 2012

Primer (des)amor


Un día llegué al jardín, colgué la bolsa en el perchero de la H de Helicóptero y me fui a sentar a otra mesa, solo. Sopé la Ópera en el té hasta ahogarla, me hallé inapetente. Cuando se acercaba preguntándome qué me pasaba, yo le mentía. Le quería decir algo que de algún modo, imaginaba, iba a herirla. Dije lo que me salió y se echó a llorar en el piso, vino la maestra. Fue todo un desastre.
 Con apenas cuatro años y viendo al mundo desde noventa centímetros de altura comenzaba a incurrir en el amor. Claro está que era un amor desentendido de besos, discusiones o sexo; era un amor prescindiendo de sus síntomas aunque verdadero y resguardado en un pintorcito color celeste. Fuimos novios unos cuantos meses a pesar de las quejas que imponía una compañera:- Ustedes son muy chicos para ser novios.- Nunca hicimos caso, es más, no teníamos pensado invitarla a nuestra boda (en caso de tal ágape). Contábamos con la presencia mutua a la hora de la merienda y eso trascendía cualquier instrucción.
 Qué es lo que hizo posible la unión, sin experiencias previas, entre dos criaturas ingenuas. Por qué seremos tan torpes de caer en la trampa que nos acapara el corazón hasta extasiarlo  sin ser conscientes de la pureza de los sentimientos. Quizás el primer amor es también el primer des-amor. Es el accidente inevitable del cual uno se salva justamente por no tener un seguro.
 El primer amor es como un estornudo con los ojos abiertos: increíble, fugaz, no perecedero en la memoria  de quien lo padece.